Se mojó los pies
fue hacia donde el sol le prometía
Se sintió caer
bebiendo fugacidad enardecida
Y lloró de más,
como si fueran cielo secó sus ojos
Ser amanecer
ya no sería nunca sólo un antojo
En la oscuridad
acunar a una flor es más sencillo
Se soñó después
perdiéndose entre luz por el retiro
Transformó su piel
un color que renacía de sus pupilas
De semilla y miel
empapó su corazón que al fin latía
Una luz fugaz
fue testigo del temblor y de su suerte
Transformándose
cuna de la libertad volvió a su vientre
Pudo respirar
dueña de la inmensidad del horizonte
Y volvió a dormir
abrigándose de paz, de fuego y cobre