El mismo canto que callaron los muros fue revelado
Acostumbrado a dormir entre puentes de agua silente
Que a la deriva de caprichos del tiempo se convierte en sal
Pez fugitivo, surcando la corriente, no sabe temblar.
Entre suspiros acomoda las olas que lo serenan
Sueña sus alas desprendidas de brisa contra marea
Sesgo liviano, deslumbrando su sombra inquieta de andar
Pez fugitivo, surcando la corriente, no sabe temblar.
Si al fundirse lo inmenso de las horas
Son apenas más casualidades.
Son apenas por azar, felicidades
Deslizándose sabiendo que es mejor no mirar atrás
Pez fugitivo, surcando la corriente, no sabe temblar.