Se encontraron en el '79 para una tarea básicamente profesional: acompañar a Raúl Porchetto. Debutaron en esa misión con el álbum "Metegol", que sumó frescura -neta influencia new wave- al rock local que buscaba amanecer renovado a la nueva década. Y tan bueno fue ese arranque, que no tardaron en darse cuenta de que podÃan funcionar independientes.
El modelo, obviamente, fue The Police. Bajo, guitarra y baterÃa, buen sonido, mucha energÃa. Y asà Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth como GIT -buen nombre: una clara sÃntesis de los tres, como lo era su música-se pusieron en marcha, y terminaron dejando una huella personal en ese callejón con salida que fueron los años '80. En el pop estaba Soda Stereo. Y en el rock, GIT. Posiblemente la más clara demostración de que fueron el gran trÃo rockero de ese momento, aparezca al repasar los pasos del más grande, Charly GarcÃa, por aquellos dÃas. Para plasmar su trabajo clave de ese tiempo, "Piano bar", GarÃa convocó a Fito Páez y a GIT. La mejor banda que se podÃa imaginar por entonces.
Lo que quizá no haya quedado escrito en la historia oficial, es que GIT llegó a tener más repercusión en el extranjero que aquÃ, en su paÃs. Sobre todo en Perú y en Chile, donde los llamaban "los Ge-i-te".
Ardieron en la fiebreque encenció tanta música en poco tiempo -Miguel Mateos, Sumo, Soda, GarcÃa, el primer Páez, Virus y Los Abuelos-, y también arriesgaron: en el momento de definir quiénes eran -el tercer disco, en el '86, convocaron a Gustavo Santaolalla para que los produjera, y de esa alquimia salió el álbum negro del trÃo. Un trabajo que aún hoy suena personal; aquel que, según algunos juzgaron apresuradamente, en lugar de una baterÃa tenÃa...una palangana. La respuesta popular dio un claro veredicto: ése fue el trabajo más exitoso de GIT.
No fue casual que con los '80 se terminara la banda. Confluyeron muchos factores; el desgaste, la hiperinflación, el fin de la primavera alfonsinista, el cambio de clima. Fin de la fiesta. "No fue una despedida, fue un paremos", dijo Iturri. Y hubo un reencuentro para un álbum en el '92, y para varias giras internacionales que concluyeron -vaya sÃmbolo- a la vuelta del mundo, en Japón, en el '94. Después, sÃ, el fin.
Como testimonio quedan las fotos en blanco y negro, algunos primitivos videoclips, los anteojos negros que aliviaban tanta luz, los recortes periodÃsticos del éxito, la música. Y sobrevolándolo todo, la sensación de que todo aquello que fue tan veloz y ardiente-el frenesà de los '80, al fin,...no estuvo nada mal.