Ha muerto Charles Aznavour a los 94 años, a quién CNN y Time consagraron hace años como el cantante francés más importante del siglo XX. Su obra solo es comparable con la de sus antecesores más legendarios, Edith Piaf, Maurice Chevalier, Charles Trenet.
Cantante, compositor, actor, novelista, Shahnourh Varinag Aznavourian, su nombre de pila, en el armenio de su familia, nació el ParÃs por azar el 22 de mayo de 1924, cuando sus padres esperaban un visado para viajar a los EE. UU., donde esperaban poder instalarse, como inmigrantes pobres.
Nacido en el seno de una familia de cocineros y comerciantes armenios, desterrados, comenzó su carrera artÃstica muy niño, a los doce o trece años de edad, cuando descubrió la vida de sus dos grandes maestros, Maurice Chevalier, Charles Trenet.
Esa vocación infantil estuvo animada de una voluntad y determinación de hierro, en un ParÃs insensible durante mucho tiempo a sus creaciones.
Edith Piaf lo descubrió en la inmediata postguerra, hacia 1946, invitándolo a acompañarla, no solo como cantante, durante una legendaria gira por Quebec y los EE. UU. Esa relación iniciática marcó definitivamente la vida y la obra del cantante, que pronto comenzó a viajar libremente, consiguiendo sus primeros éxitos entre Marruecos y ParÃs.
A finales de los años 50 y primeros 60 del siglo pasado, Aznavour comenzó a crecer vertiginosamente. Siguió una obra excepcionalmente rica: más de 1.400 canciones propias, más de 60 pelÃculas, triunfos espectaculares en varios continentes. Y, sobre todo, una creación que se se instaló muy pronto en la leyenda, no sin algunas reticencias del mundillo parisino, que tardó en reconocerlo como un grande entre los muy grandes de la canción francesa.
Compositor, Aznavour también escribÃa las letras de sus canciones, de una gravedad única entre los maestros de la canción francesa.
Piaf y Chevalier encarnaban un ParÃs mÃtico. Ellos eran intérpretes de música y canciones que escribÃan otros, con frecuencia. Charles Trenet construyó un universo propio, único, sensible a las leyendas doradas de una Francia olÃmpica. Emigrante pobre, sensible a las tragedias de los emigrantes que buscan pan y trabajo en tierra extranjera, Aznavour creó una obra mucho más compleja. Nadie como él ha cantado al francés y el parisino / parisina más humilde y solo. Nadie como Aznavour ha cantado la inmensa gloria del artista sin éxito, perdido en una ciudad nocturna hostil, despiadada y cruel.
Cuando Aznavour rinde homenaje a esos personajes de perdedores sin gloria también está haciendo auto biografÃa. Él mismo terminó triunfando con mucho trabajo, sudor y lágrimas. Antes de ser triunfos mundiales, muchas de sus obras maestras sufrieron del rechazo parisino.
Niño, adolescente y hombre joven que busca su destino en un ParÃs nocturno y canalla, Aznavour no olvidó nunca sus orÃgenes armenios. La patria de sus ancestros tiene una parte sensible en su vida y en su obra.
Mucho más allá de esos dramas Ãntimos, Aznavour cantó en varios idiomas (inglés, español, italiano, ruso, entre otros) todas las estaciones del amor, la pasión, la vida y la muerte, con un éxito excepcional, en los más grandes escenarios de Europa y los EE. UU.
Como actor, trabajó en más de medio centenar de pelÃculas, casi siempre eclipsadas por el éxito fulgurante de su carrera como cantante. “Je mvoyais déjà ”, “For me formidable”, “Hier encore”, “La bohème”, “Emmenez-moi”, quizá sean algunos de sus tÃtulos más legendarios. Aznavour vendió más de 180 millones de discos. Hace dÃas, todavÃa preparaba una nueva gira internacional, antes de entrar definitivamente en la tierra prometida de las leyendas.