-"Ese amigo del alma" es un tema que editaste hace 30 años, de casi 13 minutos, con uno de intro, un estribillo que entra recién a los 163 segundos, una suerte de final interminable y un solo de bajo de casi un minuto y medio. ¿Hoy se bancarÃa un estreno en Spotify?
-¡Ni en pedo! Hoy estamos hablando de otro negocio, en el que se trata de seducir de la manera más rápida y efectiva. Y la música que yo hago nunca tuvo ni tendrá ese perfil.
-De acuerdo. Te concedo el tema de los cambios en la industria. Entonces nombrame tres tÃtulos de la música argentina de más de 7 minutos que hayan sido hits.
-¡Jaja! Es verdad... Además, fue el único de mi historia que fue reconocido más por su melodÃa que por haber sido la banda sonora de un programa o de una publicidad, más allá de las fiestas de casamientos o cumpleaños en los que se lo usaba.
-¿Quién era “ese” amigo del alma? ¿HabÃa alguno en especial?
-No hay uno en particular. En ese momento yo tenÃa una gran influencia de lo que estaban haciendo Pat Metheny y Lyle Mays, y habÃa conseguido, que tengo ahà colgado, que simulaba el sonido que habÃa inventado Mays; y Jorge Cumbo me habÃa regalado en un instrumento que guardo como recuerdo, que se llama Mirage, su sikus sampleado. Combiné ambos sonidos, en un concierto en Mendoza comencé a improvisar y surgió el tema, que me pareció qque tenÃa una cosa medio de mantra, de conexión emotiva...
-¿De una improvisación?
-SÃ. Estábamos en Mendoza, y a mi batero, Jota Morelli, lo llamó para tocar Spinetta. A mà me pareció espectacular, sólo que al otro dÃa tenÃamos el show en Mendoza, pero él tenÃa que empezar a ensayar con el Flaco. As à que, como nos abandonó, grabé las baterÃas del cuarteto, pero cuando terminamos de tocar el repertorio les dije a Marcelo (Torres), a Manuel y a Bam Bam Miranda que hicieran una percu para que pudiera improvisar sobre eso. Y salió. Y a medida que lo Ãbamos tocando, veÃamos que tenÃa mucho enganche con nosotros y con el público.
-Antes hablabas de que el tema sonaba en cumpleaños o casamientos, y recordé que una vez escuché sonar Almafuerte como música funcional de un COTO. ¿A un músico como vos le importa dónde suena lo que grabó, o sólo le interesa que suene?
-(Piensa) En aquel momento me importaba más que ahora. Hay mucha gente que a lo mejor disfruta de lo que vos hacés, y al mismo tiempo de algo que es lo opuesto. Una vez, a mi hermana, Liliana, que es una artista alternativa si las hay, le dijeron: “Vos y Paloma San Basilio son lo más”. Ahà me di cuenta de que la cosa es asÃ, y no hay que tratar de entender nada más.
-Volviendo a 1988, ¿cuál hubiera sido el peor lugar en el que podrÃa haber sonado Ese amigo del alma?
-Que usaran Ese amigo del alma como música funcional en un supermercado habrÃa sido una patada en los huevos. Pero también, si lo ponÃan, de alguna manera podrÃa haberme sentido honrado porque habrÃa sido llegar al público más popular, o que tu música fuera escuchada como algo familiar, que es lo más grande que le puede pasar a un músico popular.
-¿En algún momento te cuestionaste la condición de popular como si fuera algo que iba a contramano de la calidad?
-Ahà aparecen mis viejos, Esther Soto y Donvi. Ese tema lo hablamos incansablemente. Y el asunto era que el músico debe seguir su camino, y en ese camino puede haber un momento de más trascendencia. Ese amigo del alma fue el mÃo. Sin compararme, Piazzolla hizo Adiós Nonino, pero lo cierto es que hizo mucha otra música; la sinfonÃa 41 de Mozart la conoce todo el mundo, pero hay muchas otras piezas geniales. En algún momento pasa que el público, se identifica masivamente con una melodÃa que componés. Lo que hay que tratar de controlar es el impulso de tratar de lograr lo mismo. Y no te creas que no sufrà que no volviera a suceder lo de Ese amigo del alma.
-¿Se puede controlar ese impulso?
-Se puede, a partir del momento en el que entendés que vos sos músico porque es tu ocupación y no porque es una manera de hacer plata. Si la entendés de esa manera, ya está. Yo soy músico porque no puedo ser otra cosa. Si me va bien, bárbaro; si me va mal, no voy a dejar de serlo.
-Pero el sufrimiento por no repetir el éxito está igual...
-Y sÃ. Te rompe las bolas. Con Ese amigo del alma ya tenemos el triple platino, porque vendimos más de 200 mil discos, y lo mismo pasó en España, donde éramos Gardel. En cambio con La senda infinita, que salió al año siguiente, vendimos 50 mil, y decÃamos: ‘¿Pero la puta madre, porqué éste no vende?Â’. Y era un montón, igual.
-Algunos músicos suelen pelearse con sus éxitos, en algún momento de sus carreras. ¿Alguna vez te pasó con Ese amigo...?
-No. Lo que pasa es que muchos de los proyectos posteriores -el dúo con Baglietto, el programa de tele, el ballet con Julio Bocca- no se prestaban para que estuviera Ese amigo del alma. Lo habÃamos hecho, y estaba muy bien. A veces me decÃa que ojalá lo tocáramos alguna vez como habÃa sido creado. Y ahora, en estos conciertos, con las orquestas de las provincias en la gira y con la Juan de Dios Filiberto en el CCK, los chicos del quinteto dijeron que lo hiciéramos completo.
-Eso se puede entender por el espacio enorme que el tema le da a los músicos para decir lo suyo. Tu liderazgo hasta queda medio diluido...
-Lo que pasa es que no es un tema que te puedas plantear. Yo siempre fui educado para disfrutar de la música. Todo lo que tiene que ver con la competencia, en la música o en las artes, es algo que tiene que ver más con las empresas, las discográficas o los productores. La música no tiene la competencia metida dentro. Yo no le quiero ganar a ningún músico.
-¿Y el ego qué lugar ocupa?
-El ego está, pero si hay otros músicos que vienen a tocar tu música con el amor con que lo hacen los integrantes de mi banda, no se me ocurre pensar en sobresalir. Para mà la música es asÃ.
-Hablando de egos, ¿cómo ves el panorama del rock local?
- Por un lado, creo que hay que entender los cambios en los tiempos, en los medios, que hacen que todo esté más ligado a los resultados inmediatos. De todos modos, creo que hay muchas cosas muy buenas. A mà me gustan mucho Eruca Sativa, Sig Ragga, lo que hace Huevo, siempre que suena Divididos está buenÃsimo; El mató...
-Antes mencionaste a tus padres, Rubens ‘Donvi’ Vitale y Esther Soto, que mucho tuvieron que ver en toda tu trayectoria. ¿Cómo cambió la dinámica a partir de sus ausencias (Donvi murió en octubre de 2012, y Esther en marzo de este año)?
- Sin Donvi cambió, pero cuando murió mi vieja, la parte de abajo de la casa quedó desierta, asà que mudé el estudio La casita de mis viejos al lugar donde funcionó hasta 2005, y estamos haciendo una gran biblioteca con los libros de los dos.
-Eso en cuanto a lo fÃsico, ¿pero cómo se resuelve la falta de la reflexión, del intercambio de ideas?
-Eso se transforma. A mà me gusta mucho el concepto de los mexicanos, o sea que el recuerdo de las personas que ya no están es completamente vivo, y especialmente el de mis viejos. Para mÃ, el concepto de “alma mater”, que es el lugar de la sabidurÃa y de la constante conexión con el aprender, el consultar y encontrar el camino personal, es lo que fueron ellos. Cuando se murió mi papá, en todos los conciertos ponÃa “Producción ejecutiva: Esther Soto”, y “Donvi: Alma Mater”. Ahora pongo “Esther y Donvi presentes” Porque están en cada rincón fÃsico y también en todo lo que hicimos. Especialmente en Ese amigo del alma.
Escúchame entre el ruido - 40 años de rock nacional, Al Flaco con amor - Homenaje a Luis Alberto Spinetta, el Bicentenario en la Ciudad de Buenos Aires, Proyecto Memoria, Radio Nacional - 50 años de Rock Nacional son sólo algunos de las muchos homenajes, celebraciones y tributos que tuvieron a Lito Vitale como director.
-En tus convocatorias suelen aparecer nombres casi antagónicos en cuanto a estilos o géneros. ¿Nunca te dio miedo quedar mal parado, o perder el respeto de colegas o parte del público?
-No, porque todo lo que hago es genuino. No quiero venderle nada a nadie. Y a la hora de hacer algo conceptual, como por ejemplo Proyecto Memoria, no podÃa reducir la convocatoria a mis amigos. TenÃan que estar los más posibles. Y si hay un concepto, una idea que los aglutina, funciona.
.“Al Flaco con Amor”. Uno de los muchos tributos dirigidos por Lito.
.“Al Flaco con Amor”. Uno de los muchos tributos dirigidos por Lito.
-¿Hubo quien te dijera “no”?
-SÃ. Ricardo Mollo es una figura difÃcil. Charly, también; y Andrés Calamaro. A pesar de haber sido alumno mÃo de piano a los 14 años, y después de Donvi. Pero nunca lo pude lograr.
-¿Era buen alumno?
-En verdad, cuando ya estaba con Donvi, le decÃa: “No me enseñes nada más, Donvi, porque con lo que sé ya puedo ser una estrella de rock. Vamos a charlar de literatura.” Y se iban a un bar.
-¿Alguno más?
-No. Tuve a todos los que quise.
Al costado de la grieta
“No me sale ser militante polÃtico”
-¿Nunca te arrepentiste de haber aceptado ser parte de alguna convocatoria?
-SÃ. Sobre el final del gobierno anterior fuimos a hacer una visita al Vaticano e hicimos un concierto que no tenÃa sentido. Fuimos un montón de músicos y tocamos para unas 200 personas. Nos preguntábamos qué estábamos haciendo ahÃ. Lo único interesante que pasó fue que hicimos una versión de Sólo le pido a Dios, ¡de 14 minutos! Al otro dÃa me llamó León para decirme: ‘Boludo, ¡fue la versión más larga de la historia!Â’. De eso sà me arrepiento.
-¿Por qué?
-Porque no me gusta sentirme usado. Siempre tuve claro eso. Nunca me salió militar polÃticamente. Siempre que me invitan a algo, tiene que venir de un gobierno democrático, y debe haber una idea artÃstica que me guste.
-¿Y la grieta?
-Nunca entré en la famosa grieta, porque nunca quise participar de actos de campaña. Siempre participé de actos de gestión. Pero si tengo que sacarme la foto en la campaña, no lo hago, simplemente porque no creo en eso. No me sale ser militante polÃtico.
Sobre la despenalización del aborto y otras prohibiciones
-¿Cómo creés que estarÃan tus viejos tras la media sanción de la ley que despenaliza el aborto?
-Felices. Y ésa sà es una movida de la que participé, porque era una jugada más social que polÃtica. El tema me pareció muy fuerte, y me sorprendió la cantidad de barrabasadas que escuché de algunos que estaban en contra. Yo, si tenés un argumento, una creencia, te rebanco. Pero la cantidad de bestialidades que se dijeron me hicieron pensar que esa gente nos está representando, y es un desastre. Falta aún la segunda etapa, pero espero que la ley salga. Es algo indiscutible, y está fundamentada por personas que polÃticamente piensan muy distinto; pero se pusieron la camiseta de lo social. Y aún creo que hay que legalizar otras cosas también...
-¿Como qué?
-Yo creo que habrÃa que legalizar la marihuana, porque el mundo de lo ilegal es una mierda. AhÃ, todo lo que se busca es más turbio, más sucio y más riesgoso. Yo creo que serÃa una actitud inteligente.