Cuenta la historia que Iorio lo fue a buscar para Hermética, pero como no sabÃa donde vivÃa lo mando a llamar y terminó apareciendo el Tano Romano... Más allá de las casualidades/causalidades del destino, Marciello terminó transformandose en el compinche ideal de Iorio. Tanto en lo musical como en lo personal. El Tano tampoco luce diplomas de guitarra, pero tiene una oreja que más de un colega envidia, y una facilidad en los dedos poco frecuente. Es común que
en los ensayos caliente tocando temas de Gary Moore y Satriani. O que ensayando, corte una cuerda, y por fiaca siga tocando, y se vea obligado a improvisar un solo en cualquier otro lugar del diapasón con resultados siempre impactantes. Complementa perfectamente a Iorio porque es capaz de musicalizar cualquier ocurrencia del ex V8. Sea en clave de power metal, folklore o tango. Y en lo personal, no muchos pueden pueden seguirle el ritmo de vida a Iorio, y el Tano supo ponerse cabeza a cabeza. Cuenta la leyenda que al poco tiempo de formarse Almafuerte se agarraron a trompadas y a partir de ahÃ, cada uno con los puntos puestos, terminaron de armar la relación que hoy hace difÃcil imaginar el uno sin el otro.