Estoy mirando la casa vacĂa
el silencio de mi habitaciĂłn,
recuerdo tu voz, que decĂa:
“Nunca me dejes, mi amor”.
¿Por qué te vas?
Quedate una noche más.
¿Por qué te vas?
“Nunca volvĂ©s a casa a dormir”, decĂa,
y no la quise escuchar.
Ella es mi sombra, ella siempre está.
Ella es mi sombra, ella...
Sobra una almohada, la cama es muy grande,
la ropa que no se llevĂł.
Voy a enfermarme, tomando,
esperando que llame y nunca llamĂł.
¿Por qué te vas?
Quedate una noche más.
¿Por qué te vas?
“Nunca volvĂ©s a casa a dormir”, decĂa,
y no la quise escuchar.
Ella es mi sombra, ella siempre está.
Ella es mi sombra, ella...
Ella es mi sombra, ella siempre está.
Ella es mi sombra, ella...
Ella es mi sombra, ella siempre está.
Ella es mi sombra, ella...