Quiero mirarte después,
después de la media noche,
cuando apaga sus coches la ciudad,
y tu cara lavada de trasnoche
me acerca mĂĄs a la virtud del pan.
Quiero mirarte después,
después de fumar la espera,
y en la eterna vidriera de algĂșn bar
conversar la noche entera
de mi amor,
de tus ojeras,
de la tierna primavera que me das.
Se nos pega tanto hollĂn durante el dĂa
de andar siempre con tu pena y con la mĂa sin por quĂ©,
que uno tiene alegrĂa de entender
cuando se hace mĂĄs azul la madrugada,
que la espada con que quieren
aplicarnos la estocada es de papel,
y que el miedo a no ser nada
tiene al fin su gusto a miel.
(CODA)
Por eso quiero mirarte
y andar tu piel de trasnoche,
cuando un vino sin reproche
pone un broche
al derecho y al revés.
Todo tu amor y mi fe...
después de la media noche