No viene de los ríos ni la montaña
este aire de suburbio que mi alma empaña
Es como si brotara desde el asfalto,
transpirando mi pampa fiebre y espanto
¿Adonde esta la gente que en noches mansas
abrigaba en veredas sus esperanzas?
Presos, como un castigo, penas y quejas
van destruyendo sueños reja tras reja
Falsos dioses conjuran para el engaño
y esta maldita huella nos van dejando.
Yo soy de esta llanura y a ella le canto,
vestida de cemento guarda su campo
Se me hace que estas coplas son como un rezo,
un grito en el silencio, no más que eso.
Aires de este suburbio lleno de historia
entran a mi guitarra que trae memoria
Cargada de tensiones vibra en mis manos,
quiero calmar su enojo pero es en vano
Falsos dioses conjuran para el engaño
y esta maldita huella nos van dejando.