Recuerdos de ayer, de mi infancia feliz,
y un cielo que fue el más azul que vi.
Los dÃas eran tan largos, y allÃ
la primera canción de mi madre aprendÃ.
No sé bien en qué momento crecÃ,
y toda la inocencia perdÃ.
Me convertà en ser humano al fin,
sin saber lo que significaba vivir.
Nadie jamás me previno,
nadie me habló del dolor.
Y en el umbral del destino
conocà mi primer amor.
Caminaré mil caminos,
hasta el fin de mi canción.
Y lloraré hasta el olvido,
pero seguiré entregando mi corazón.
En mis dos manos logré descubrir,
que están las fuerzas para seguir.
Y levanté la guardia al fin,
para luchar por un porvenir.
Y sólo tus ojos lloraron por mÃ,
Y una mañana me vieron partir.
Besé sus lágrimas, las puertas abrÃ,
y me fui lejos, muy lejos de aquÃ.
Saber lo que es estar vivo,
pelear y remar por dos,
saber lo que es un amigo,
a la hora de decir adiós.
Caminaré mil caminos,
hasta el fin de mi canción.
Y lloraré hasta el olvido,
pero seguiré entregando mi corazón.
Llegué a mi marca y puedo pedir
que en este mundo se acuerden de mÃ.
Ya sembré mi semilla al fin
y aún tengo más versos para escribir.
Sólo un amor me ayuda a vivir,
y es el más grande que conocÃ.
No sé hasta dónde, no tiene fin,
no sé hasta cuando vivirá en mÃ.
Y es tan difÃcil saberlo,
cuánto vamos a sufrir.
Quizás no pueda entenderlo,
si mi sueño llega a morir.
Caminaré mil caminos,
hasta el fin de mi canción.
Y lloraré hasta el olvido,
pero seguiré entregando mi corazón.
Yo seguiré entregando mi corazón.