Ella descansa de un d铆a dif铆cil,
fue duro enfrentarse y hablar todo claro.
Sacando a la luz tantas cosas
que estaban ocultas,
cada palabra recuerda y repasa.
脡l ya no est谩, ya se ha ido de casa,
se puede decir que fue una decisi贸n adulta.
No quedan ni las sombras
de aquello que los un铆a,
ni de aquella pasi贸n primera
ni las cenizas de un fuego que se apag贸,
porque dejaron que el amor se muera.
Pero duele decir adi贸s.
C贸mo duele decir adi贸s.
脡l se hizo cargo de todas las culpas,
trat贸 de escucharla sin responder,
guardando en la valija su orgullo
y evitando la discusi贸n.
El tiempo le fue construyendo banderas
tan altas que ya es imposible franquearlas.
Y sabe que es in煤til luchar
cuando no hay comunicaci贸n.
No quedan ni las sombras
de aquello que los uni贸
cuando viv铆an una primavera,
ni los recuerdos de ayer de un momento feliz,
porque dejaron que el amor se muera.
No quedan ni las sombras
de aquello que los desuni贸.
Ya no hay rencor, se han roto las barreras,
y una pregunta que gira y repiten los dos
驴C贸mo dejamos que el amor se muera?
C贸mo duele decir adi贸s.
C贸mo duele decir adi贸s.