Llama y verás cómo surge un nuevo dÃa, ante tus ojos, en las mañanas. Llama y verás luz, luz dulce, ya sin horas.
Sólo tú, y los bosques y montañas, y las rÃas, y los valles...
El caracol se durmió con el arrullo de una brisa aquà en la tarde.
Oye el rumor, oh! luz dulce, ya sin horas. Sólo tú, y las rÃas, y los valles, los esteros olvidados.
Y qué será de tÃ, de mi querer...
Llama y verás cómo surge un nuevo dÃa, ante tus ojos, en las mañanas. Llama y verás luz, luz dulce, ya sin horas.
Sólo tú, y las rÃas y los bosques, y los valles y las nubes, las olas, los páramos, la brisa, los pájaros...