Yo la querÃa más que a mi vida,
más que a mi madre la amaba yo;
y su cariño era mi dicha,
mi único goce era su amor.
Una mañana de crudo invierno
entre mis brazos se me murió;
y desde entonces voy por el mundo
con el recuerdo de aquel amor.
Dónde estás corazón,
no oigo tu palpitar,
es tan grande el dolor
que no puedo llorar.
Yo quisiera llorar
y no tengo más llanto
la querÃa yo tanto
y se fue para no retornar.
Yo la querÃa con toda el alma
como se quiere sólo una vez,
pero el destino cruel y sangriento
quiso dejarme sin su querer.
Sólo la muerte arrancar podÃa
aquel idilio de tierno amor;
y una mañana de crudo invierno
entre mis brazos se me murió.