Hasta la punta de tu luz,
hasta tu grito m谩s feroz,
se trep贸 a la m谩quina.
Es enorme y avanza
no ves c贸mo te come,
ni un cachito de cielo
para tus soles.
Hasta los ojos de mam谩
viven en la m谩quina.
Hasta tus sue帽os de cristal,
hasta tu vuelo m谩s audaz,
se trep贸 a la m谩quina.
Y en que temor dejaste
que se vaya tu vida
y te quedaste frito
emparchando las heridas.
Hasta tus mocos de campe贸n
viven en la m谩quina.