Señor Pamela se cansó y pegó la vuelta
La misma noche que cargó su última cruz,
Y melancólico, se puso a hacer la cuenta
De los tamangos que gastó por Godoy Cruz.
Cayó de pronto frente a aquel portón de hierro
Donde comentan que una vez murió de pie,
Un compadrito que ensartaron en el fierro
De una púa con caprichos de mujer.
Señor Pamela encomendó su cuerpo al cielo
Y los fantasmas de Palermo en un zaguán,
Acribillándolo a biabazos en el pelo
Lo embadurnaron con Glostora y alquitrán.
En una fonda de San Telmo, los domingos
Con una estampa renovada de varón,
Cantando tangos entretiene a los tilingos
Porque Pamela hoy ha vuelto a ser Ramón.
Y hoy todos hablan de Ramón, el pardo Alsina
Sin sospechar aquella historia del zaguán,
Pensar que aquella, ayer nomás, era una mina
Hoy es la gola más prosapia del gotán.
Ya no lo vieron nunca más por las esquinas
Ni regresó por Guatemala y Godoy Cruz,
Hoy usa esmoquin y se peina a la gomina
Se rechifló de los esmaltes y del rouge.
Cómo no iba a rechiflarse de la yeca
De las biandungas de la yuta y el bacán,
De los tornillos del invierno y los babiecas
Que por la crisis, ya no pueden gatillar.
Cuando Pamela o el mentado pardo Alsina
Entona triste Malevaje o Ventarrón,
La gente dice que a Ramón le sobra esquina
Y que lo envidia ser tan macho y tan varón.