Él llegaba ella dormÃa.
En silencio se acercaba.
Le dejaba una caricia
Y en sus brazos la tomaba.
Cuando su cuerpo sentÃa,
Poco a poco despertaba
Y su miedo se morÃa
Cuando él le hablaba.
Tranquila amor, tranquila.
Duerme que soy yo, mi vida.
Y ella le creÃa. Hasta que un dÃa sin querer
Descubrió, que era todo mentira.
Esas caricias no eran sólo de ella
Ni las palabras que él siempre decÃa.
Ella era dueña de la noche
Pero la otra del dÃa.
Y todo el tiempo que nunca le daba.
Todo ese tiempo de ella se rÃa.
Ella era dueña de la noche
Pero no de su vida.
Era todo mentira, mentira.
Todo habÃa ya cambiado,
Aunque él no lo sabÃa.
Ella trataba de olvidarse
Pero era inútil, no podÃa.
Tan profundo y tan grande
Era el amor que ella le daba,
Que no podÃa acostumbrarse
Al saber que la engañaba.
Él llegó, ella no dormÃa.
En silencio lo esperaba.
Cuando se acercó a abrazarla
Puso fin allá a su vida.
Y vinieron a buscarla,
Está allà desde aquel dÃa.
Y en la noche al acostarse
Aún lo escucha todavÃa.
Tranquila, tranquilaÂ…
Esas caricias eran sólo de ella,
Todo fue invento de sus fantasÃas.
Ella era dueña de su vida y ella no vivÃa.
Y una mañana se marchó a buscarlo,
Para estar juntos como el primer dÃa
Y al encontrarlo lo abrazó y le dijo
Tranquila amor, tranquila, tranquila, tranquila.
Tranquila.