Quizás asÃ, con la boca bien cerrada,
pueda acaso concurrir a tus silencios infinitos,
verlos bailar como hojas en el viento
y volver a mis oÃdos para descansar.
Quizás asÃ, con la boca bien cerrada,
tu silencio sea verbosidad arrebatada.
Una simple conjetura de otros tiempos,
una vieja historia de antes, para regresar.
Y ahora… ¿quién va a espantarte a la muerte?
¿quién va a estar ahà para darte un “sÔ?
Cuando todo sea un no. Un oscuro océano.
Y todos te digan no. Y todos te den un “no”,
Todo te devuelva un “no”.