I
Por una huella barrosa
vengo siguiendo un lucero;
la noche se hizo de barro
sobre el barro de mi cuero.
El campo no tiene orillas,
la noche no tiene fin;
el barro que voy pisando
se me hace barro de crin.
II
Me voy yendo, me voy yendo,
sin saber a dónde voy;
el barro de mi destino
me dice que solo soy.
Huella, huella barrosa,
caminito del ayer;
el barro me va llevando
hacia donde no he de volver.
(Recitado)
A veces el hombre es barro,
otras veces es camino;
pero siempre es una huella
buscando su propio destino.
III
La luna se ha vuelto barro
en el charco del sendero;
mi caballo es una sombra
debajo de mi sombrero.
Ya no me asusta la noche,
ya no me asusta el dolor;
si el barro me dio la vida,
el barro será mi honor.
IV
Me voy yendo, me voy yendo,
sin saber a dónde voy;
el barro de mi destino
me dice que solo soy.
Huella, huella barrosa,
caminito del ayer;
el barro me va llevando
hacia donde no he de volver.
Un detalle sobre la obra
Esta canción destaca por el uso de la metáfora del barro no solo como un obstáculo físico del camino, sino como la esencia misma del hombre de campo y su conexión con la tierra. Di Fulvio es conocido por su virtuosismo en la guitarra y su capacidad para retratar la llanura argentina con una sensibilidad casi existencialista.
-¿Te gustaría que te ayude a encontrar los acordes de esta canción para guitarra o prefieres analizar el significado de alguna de sus estrofas?